Córdona Heróica repudia las palabras de odio hacia los ciudadanos Argentinos. Y solicita a las autoridades tomen medidas para evitar las discriminaciones xenofogas de politicos hacia los ciudadanos.

Desde Cordoba Heroica le decimos ¡Basta! a las discriminaciones xenofogas de politicos argentinos para con sus ciudadanos. Exigimos de las autoridades se dicten leyes condenando palabras y calificativos tales como: "Odio", "Golpista", "Gorila", "Oligarca", "vende patria", "cipayo", "nazi", "fascista", "Buitre", "Destituyente".


EXIGIMOS JUSTICIA POR: Las víctimas mortales de la tragedia del tren de Once: Juan Carlos Alonso; Karina Mariela Altamirano; Jonathan Maximiliano Báez; Dionisia Barros; Claudio F. Belforte; Natalia Benitez; Federico Agustín Bustamante; Micaela Cabrera Machicao; Darío Cellie; Daniel R. Matías Cerricchio; Juan Daniel Cruz; Graciela Beatriz Díaz; Sabrina Florencia Espíndola; Lucía Fernández Chaparro; Florencia Fernández Sugastti; Juan Leonel Frumento; Yolanda Sabrina Galván; Carlos María Garbuio; Alberto David García; Mónica Garzón; Marcela Alejandra Gómez; Ranulfo González Centurión; Verónica González Franco; Claudia Mariel Izzia; Fernando Andrés Lagrotta; Estela Legia (o Lei Jiang Yan); Nayda Tatiana Lezamo; Isabel López; Nancy López; Roberto López Pacheco; Alex Nahuel Martínez; Lucas Menghini Rey; Marina Moreno; Miguel Angel Núñez Vilcapona; Lucas Gabriel Palud Quini; Sofía Peralta; Silvia Gabriela Pereyra; Gloria Cecilia Pinilla León; Tatiana Pontiroli; Esther Sandra Reyes; Braulio Romero; Graciela Romero; María Scidone; Rosa Margarita Tevez; Sonia Torres Rolón; Gloria Alejandra Troncoso; Nicolás Elías Villalba; Pablo Fernando Zanotti; Cristian Zavala; Ana Teresa Zelaya; Ariel Zúñiga. VÍCTIMAS DE UN ESTADO IRRESPONSABLE - ¡JUICIO Y CASTIGO A LOS RESPONSABLES POLÍTICOS Y EMPRESARIALES!

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lunes, 23 de mayo de 2016

SAN BONADIO

JORGE ASIS "Los Veneradores de San Bonadío necesitarán consuelo espiritual" Hubo gente que frecuenta a la diputada nacional Elisa Carrió que casi se juramentó no detenerse hasta llevar a prisión a Cristina Fernández de Kirchner. No todos cerca de Mauricio Macri comparten ese pensamiento. Por ejemplo, allegados a Jaime Durán Barba se quejaron a viva voz de que esos aprendices de guardicárceles se quejan de la brecha pero, curiosamente, contribuyen a agrandarla. Ya se sabe cómo continuó la historia: "Vos sos el demonio", le dijo Carrió al ecuatoriano, y éste le respondió que no se preocupara, que tenía una botella de agua bendita. No es propósito de Urgente24 ingresar a ese debate: es una cuestión del PRO y ARI CC, ni siquiera de la UCR, y se prefiere relatar el tema, no opinar porque tampoco se conocen los móviles de unos y otros. Además, la valentía se demuestra cuando el rival tiene mucho poder. Ahora, que el otro anda devaluado, cualquier gil opina. Lo más grave de la gilada es que no tiene remedio, cambiarán los gobernantes pero no perderán su condición. A propósito de todo esto escribió Jorge Asis una columna titulada "Los cruzados arrugan. La Doctora no va a ir presa y Lázaro no va a buchonear": Claudio Bonadío, sacerdote del macrismo más exaltado. por OBERDÁN ROCAMORA Tío Plinio querido, “¿No quiere que Cristina vaya presa? ¿Se hizo kirchnerista?” Lo reprochaba la dama indignada de Recoleta, por Posadas. En el comienzo de “El camino de Isabel”. Se percibe el “arrugue de barrera”. Repliegue indecoroso de comunicadores monotemáticos que vaticinaban, con entusiasmo, que La Doctora iba a ir presa. En cualquier momento. Justicia y castigo. Se extendía la Peste de transparencia (selectiva). Pero Los Cruzados, paulatinamente, se recomponen. Retroceden sin elegancia. Como si no existieran los archivos. Ahora sostienen que es “poco probable” que La Doctora vaya presa. Al menos por “este año”. “El gobierno teme una reacción”. Lo sugiere por televisión otro cruzado, en un diálogo de cruzados transformados en jubilados quejosos de Plaza Irlanda. Lo reconfirma también otro cruzado que aseguraba, en emisiones televisivas, que la onda de detenciones era “imparable”. Por sostener que La Doctora no iba a ir presa, que con el dólar del futuro y la hotelería no alcanzaba, el cronista, tío Plinio querido, generó sospechas. Por sostener que “la línea de corte” llegaba, a lo sumo, hasta Lázaro. Y sugerir que El Resucitado no iba, para colmo, a arrepentirse. Ni a transformarse en otro objeto de culto, como Fariña. Hasta el egregio papelón, los comunicadores militantes, como los articulistas panorámicos de domingo, se sintieron defraudados cuando el preso, Lázaro, se les destapó como un “no buchón”. “Podía haberse arrepentido y no lo hizo”. Se lo reprochaban con dolor los cruzados, seriamente afectados por el “síndrome TN”. Leñadores Un conjunto de “amigos”, sorpresivamente recargados de odio, de los que mitifican “la grieta” en los bares, dejaron de considerarlo, tío Plinio querido, al sobrino. Como todos los valientes cruzados, invocadores de la Justicia, veneradores de San Bonadío, necesitaban, para el consuelo espiritual, verla presa pronto a La Doctora. Sostenían que el cronista ya era un tardío defensor del kirchnerismo. “¿Cuánto le habrán puesto?”, sugirió un colega embajador, de historia congelada, y sin gastos de representación. Los “amigos” devaluaban el pretexto moral del buen leñador. De ser como los leñadores que nunca talan árboles caídos. Porque prefieren serruchar sólo árboles de pie. Sin embargo, en el país rebosante de garcas, conviene avanzar sobre el poderoso solo cuando se cae. Virtud que ponderan los tiempistas. Consta que algunos cruzados, autodenominados “republicanos” en comidas solemnes, atravesaban por el jacobinismo estremecedor. Seres mansos que no podían admitirlo: fueron gobernados durante ocho años por La Doctora. Los republicanos adolescentes ahora querían sangre. Reclamaban presos. Para aliviarse y dormir en paz. Enojados con la vida La ecuación calcada no debía fallar. Si se fue crítico del kirchnerismo desde 2003, a partir del 10 de diciembre de 2015, automáticamente, se debía ser macrista. Sin criticar, siquiera, al Tercer Gobierno Radical. Menos a su presidente, Mauricio Macri, que pasaba, pese a las noticias de Panamá, desde la plata al bronce. En el asombroso “cambio de metal”. Si se le ponía algún reparo a Mauricio era porque se inclinaba por lo peor. Por lo superado. O sea por el kirchnerismo, que durante cinco meses permitió que imperara el efecto desastrosamente comparativo. Que se extingue. Va a haber que inventar otra idea fuerza. Y hasta en las mesas sobrias de los analistas refinados, en cuanto se observaba algo reprochable en el macrismo, algún inteligente se apresuraba, por las dudas, a exclamar: “Pero esto es mucho mejor de lo que teníamos antes”. Otro “amigo” no pudo admitir que se dijera, por televisión, que La Doctora no iba a ir presa. O que Lázaro, tío Plinio querido, no iba a buchonear. Por WhatsApp el “amigo”, con buenas intenciones, criticó: “Cambiaste, no te agiornaste, sos público y tenés que dar lo que la gente quiere tener y escuchar de vos…”. El mensaje expresivo no se borró. Queda inmortalizado en la memoria del Samsung, para la antología de la instancia atroz. Pasó también con otro “amigo” de rencor recargado, injustamente enojado con la vida. Fue en una cena social que no admitía agresiones. Pero los brotes de odio le impedían al “amigo” disfrutar de la fainá caliente, humeante de muzzarella (su mujer, más inteligente, trataba de contener el desborde). Decía que el cronista se había quemado al “decir que iba a ganar Scioli” (cuando todos estaban seguros que iba a triunfar Macri). Y por no reclamar, como correspondía, la cárcel para La Doctora “que hizo tanto daño”. Y (que esté presa) “es lo que la gente quiere”. Veneración a Martínez Estrada Los virajes del oportunismo emocional evocan aquella noche de verano en que el cronista terminó de brindar cierta charla profesional. En los jardines vibrantes de una amplia casona privada de Pilar, colmada de mujeres esculturales, escotadas para la sensualidad, con entrenamiento de country. Todavía era presidente Kirchner, El Furia. Por entonces se despachaba en librerías “La Marroquinería Política” y “El Descascaramiento”. Días en los que no abundaban los críticos. Sobre el final se acercó, con su mujer, un señor regordete de rostro amable, en pantalón blanco y remera blanca, con huellas de sol concentrado en el rostro. Dijo: "Fui uno de los que lo escrachó a usted en Posadas y Rodríguez Peña, pero quiero decirle que hoy estoy muy de acuerdo con usted”. Como lo sabe, tío Plinio querido, el sobrino es bastante soberbio. Lo suficiente como para responderle: “Gracias, pero sepa que prefiero tenerlo de enemigo. Así perfectamente mañana puede volver a escracharme”. Es curioso. Por haber sido un crítico prematuro del kirchnerismo, una extraordinaria legión de neo-gorilas paquetérrimos creyó, tío Plinio querido, que era como ellos. Pero es un dilema insoluble. Porque uno es sólo de uno y nunca, en definitiva, es de ellos. Como ellos. Es en situaciones semejantes es donde se exalta la valoración intelectual del maestro Ezequiel Martínez Estrada. Colega superior. Hubiera sido fascinante conocerlo. Martínez Estrada fue de los principales críticos del peronismo. Pero cuando irrumpió la mediocre brutalidad de La Revolución Libertadora, se dio cuenta de inmediato que la solución era mucho peor que el problema. “Amargura metódica”. Leer Ferrer. Vale. En esta historia cíclica, debe entenderse que todos los procesos terminan, tío Plinio querido, invariablemente mal. En coma judicial En realidad, parece que los cruzados ya se dieron cuenta que meterla presa a La Doctora es, ante todo, un error político. Ni siquiera sirve como acto vengativo de justicia. “Ni viva ni muerta, mejor moribunda”. Lo escribió Edgar Allan Poe. Recreado para el teatro por Abelardo Castillo, en Israfel. Es como prefieren mantener a La Doctora. Para marcar su presencia y separar las diversas franquicias del peronismo. La estrategia de largo plazo llega a 2017. Ni activamente viva ni políticamente muerta. Mejor es mantenerla moribunda. En coma judicial. Sofocada entre las imputaciones, las indagatorias y los procesamientos. Presa, La Doctora sirve, apenas, para la catarsis irracional de los cruzados (que hoy emotivamente arrugan). Para los regadores del odio recargado. Brotan desde las capas medias hacia arriba. Para estudiarlos desde la sociología, desde la misericordia o desde la teología. Aunque basta con el coyuntural análisis político. Dígale a Tía Edelma que la Bruja, la que vale, confirma que Mauricio, aunque haya aprendido a relajarse, tiene que extremar sus cuidados en julio. Si pasa julio sin graves moretones, podrá para septiembre equilibrarse, sin abusar tanto del mantra. Una liviandad. Y dígale que hoy, 23 de mayo, si puede, le prenda una vela a la Madonna della Pieta. De esto Tía Edelma sabe.

LA BRECHA

LA BRECHA NO PERDONA Macri escribió y Gioja le respondió: "Bancos el paro si la CGT lo convoca" Mauricio Macri continuó con su irrupción en los diarios del interior, y el domingo 22/05 publicó una carta abierta en el diario La Capital (Rosario, Santa Fe) acerca de su veto de publicación inminente. De inmediato le respondió, en nombre del Partido Justicialista, su titular, el diputado nacional José Luis Gioja: “Si los trabajadores deciden ir al paro por el veto presidencial, el peronismo los va a apoyar”. Mauricio Macri y José Luis Gioja: Apenas unas horas antes, el sanjuanino había posado junto a Alfonso Prat-Gay buscando el apoyo de la Nación para construir un paso a Chile. Cuenta regresiva para la publicación del veto presidencial a la ley que unos llaman Cepo Laboral y otros Antidespidos. El presidente del Partido Justicialista, José Luis Gioja, afirmó que “el peronismo será respetuoso de la decisión que tomen los trabajadores y sus dirigentes sindicales, si deciden una medida de fuerza en contra del veto presidencial, lo apoyaremos porque creemos que es en defensa de los más necesitados, la parte más delgada de la cuerda, que es por donde se corta cuando hay problemas”. Gioja, además vicepresidente de la Cámara de diputados, sostuvo que “espero que el Presidente no insista con la “vetomanía” que trae de sus días como Jefe de Gobierno de la Ciudad”, y profundizó “se habla de republicanismo, de respeto a las instituciones de la República, de división de poderes, y a mí me parece que si se elige el camino del veto es una ruta equivocada que no conduce a buen destino”. El dirigente sanjuanino “lamentó” la decisión presidencial al afirmar que “si se ven los números que arrojó la votación de la Ley que protege a los trabajadores en actividad, tanto en diputados, que representan al pueblo de la Nación, como en senadores, que representan a las provincias, las mayorías parlamentarias decidieron que esta Ley es importante, por eso no veo que haya argumentos que respalden el veto”. Del mismo modo, Gioja fue muy crítico de los empresarios, “creo que este veto surge a partir del pedido de los empresarios amigos del Presidente, no encuentro otra justificación para la toma de esta decisión”. El legislador, asimismo, ironizó que “el próximo veto que se viene será es de los trabajadores hacia el Presidente, porque cada hombre que pierda su empleo le irá a golpear la puerta a la Casa de Gobierno exigiendo explicaciones”. “No le creo al Gobierno cuando dice que la recuperación se dará en el 2do. semestre” le dijo Gioja a Radio Continental, “julio está a la vuelta de la esquina y no hay elementos objetivos para pensar que la recuperación se dará como dicen los funcionarios del gobierno, no hay hechos para esperanzarse”. Macri Gioja respondió así a la carta de Mauricio Macri en el diario rosarino La Capital, cuyo texto es la siguiente: "Cuando llegamos al Gobierno, hace poco más de cinco meses, los trabajadores de Cresta Roja estaban pasando por una situación dramática. Muchos se acordarán de las imágenes: empleados angustiados cortando calles y autopistas, manifestándose porque estaban a punto de perder su puesto, porque el gobierno anterior había llenado el camino de obstáculos. Hoy compartimos la alegría de que esta empresa volvió a abrir sus puertas y miles de trabajadores recuperaron su trabajo. No sólo eso: también está creciendo. En el último mes, desde que abrió, aumentó en un 50 por ciento los empleados y se incorporaron cinco nuevos turnos. La producción está aumentando y la semana que viene comienza la exportación de sus productos, por lo que esperan triplicar la cantidad de trabajadores para fin de año. Más allá del número, esto significa tranquilidad para miles de familias. Lo que sucedió en Cresta Roja no fue la consecuencia de una ley o de un decreto. Fue el resultado del diálogo y de un gran trabajo en conjunto entre los trabajadores, el gobierno nacional, el gobierno provincial, los sindicatos y los empresarios. Y estoy convencido de que éste es el modelo a seguir: el del trabajo en equipo. El empleo no se genera a través de imposiciones, prohibiciones o sometimientos. Se genera si hay confianza, ese valor que es capaz de impulsar o detener a un país entero. Un valor que se había roto en los últimos años y que desde el primer día nos esforzamos por hacer crecer. En estos años se enfrentaron visiones de la economía y de la vida en la Argentina. Hay quienes creen que el Estado debe someter a la gente y que hay que promulgar leyes que más que crear empleo lo congela, deteniendo todo impulso a aumentarlo. Ellos son los que le temen al progreso, los que ven en el futuro una amenaza y en lugar de apostar a nuestra capacidad para crear y desarrollarnos, prefieren aferrarse al pasado y a los cepos que no nos permiten despegar. Así es como aprobaron una ley que expresa su desconfianza hacia los argentinos, una serie de medidas que parten del pesimismo, de la idea de que estamos condenados a contentarnos con lo poco que nos dejaron. Otros, millones de argentinos en todo el país, vemos las cosas de otra manera. Estamos seguros de que estamos para más porque tenemos el talento y enormes posibilidades de vivir mejor. Tenemos fe en nosotros mismos porque sabemos que vivimos en una tierra privilegiada, con gente capaz y emprendedora, que tiene esperanza, apuesta a estar mejor y se esfuerza para lograrlo. Como Ramón y Griselda, una pareja que conocí en el Chaco. Ellos empezaron un emprendimiento familiar donde hacen muebles de todo tipo, y hoy aspiran a poder expandirse para crecer y dar trabajo a la gente de la zona. O como María de los Ángeles, la directora de un jardín de infantes que visité hace poco en La Pampa. Ella trabaja ahí desde hace 25 años dando lo mejor de sí, y cuando fuimos estaba orgullosa y emocionada por todo lo que podríamos hacer juntos para mejorar la vida de esos chicos que tanto quiere. O como Guillermo, un hombre que empezó como portero en un hotel y hoy, pasados lo s años, llegó a ser Jefe de Servicios en una importante fábrica de autos. Ejemplos como éstos están en todas partes, porque de esto se trata la esencia de los argentinos. Es nuestro espíritu de crecimiento, de mejora, de querer estar cada vez mejor. Y el rol del Estado debe ser estar ahí, al lado de cada uno, para acompañarlos y estimularlos a que logren todos sus objetivos. Uno de los grandes objetivos que nos propusimos como gobierno fue avanzar hacia la pobreza cero. Y para hacerlo, estamos trabajando para crear millones de puestos de trabajo. Durante los últimos 5 años el empleo no creció porque el Estado se convirtió en una traba para que las personas y las empresas desarrollen sus iniciativas. Ahora las cosas cambiaron, todos tenemos esperanza en la Argentina que viene y son cada vez más las empresas que no sólo no piensan en despedir, sino que quieren crecer y tomar gente. En estos meses, muchas empresas nacionales y extranjeras demuestran que confían en Argentina, y cada día se anuncian más inversiones que generarán miles de puestos de trabajo. La ley que aprobaron, que algunos llaman anti-despidos y yo llamo anti-empleo, aprobaron va en contra de este progreso. Es una ley que no ayuda a nadie, ni a los trabajadores ni a quienes están desempleados, porque espanta la posibilidad de crear trabajo. Incluso hace pocos años, los mismos que hoy la aprueban dijeron que era mala, porque sabían que hacía daño a los trabajadores. Muchos de los que hoy la impulsan lo hacen movidos por intereses políticos, porque quieren que el gobierno fracase para volver y continuar con lo que hicieron hasta diciembre. Poner palos en la rueda es frenar el bienestar de todos los argentinos, y no voy a dejar que eso pase. Mi responsabilidad, el gran objetivo por el que hoy estoy acá, es lograr que cada argentino tenga oportunidades para crecer, y no voy a descansar hasta lograrlo. Por eso, haciendo uso de mis facultades constitucionales y después de haber dialogado con los trabajadores y con millones de argentinos que quieren progresar, decidimos vetar ese proyecto que hace daño al empleo y a la gente. Los argentinos tenemos que dejar de lado las confrontaciones y poner toda nuestra energía en crecer, en dar lo mejor de nosotros. Porque tener la Argentina que nos merecemos no es sólo la tarea de un gobierno, sino de toda una generación. Pensemos en todo lo que podemos lograr si trabajamos juntos. Solo tendremos el país que queremos si lo hacemos en equipo, si ponemos en movimiento a este equipo de 40 millones de personas que, como Ramón y Griselda, María de los Ángeles o Guillermo, son parte de nuestro hermoso país." Durán Barba vs. Furriel En tanto, la brecha no cede. El sábado 21/05, en la mesa de Mirtha Legrand (Canal 13) ocurrió un tenso cruce entre el asesor de imagen del presidente, Jaime Durán Barba, y el actor Joaquín Furriel, acerca de la pobreza en el país. La verdad es que Durán Barba se excede en su intento de promover a Mauricio Macri, y en oportunidades corre el riesgo de que sus interlocutores reaccionan ante algunas tonterías del ecuatoriano. "Yo creo que la visión de que hay gente que se está muriendo de hambre no es real, es una visión burguesa", señaló Jaime Durán Barba. "Me parece bastante negador. Yo conozco la Argentina de mochilero, del sur al norte. Y lo que usted dice me parece riesgoso en cuanto a la negación", salió al cruce, indignado, Joaquín Furriel. "¿Hay gente que se muere de hambre? ¿Viste algún muerto?", le preguntó el asesor de Macri. "Hay desnutrición infantil", apuntó el actor. "En Salta falleció una chiquita anteayer", recordó la Legrand. "Dígaselo a Durán Barba que parece que no lo reconoce", agregó Furriel. Pero Durán Barba siguió firme en su postura. "Pasa excepcionalmente. Yo he vivido en Calcuta donde morían 60 mil personas por año de hambre. No digo que acá haya riqueza y todos vivan como ricos, hay pobreza como en todo el mundo. Creer que hay gente que vive desesperada, que no tiene ilusiones y ambiciones legítimas, me parece absurdo". "Pero la panza la tenés que tener llena antes de tener una ilusión", contraatacó Furriel. Y le propuso recorrer su barrio: "Yo lo invito, si usted quiere, a zona sur, donde crecí". Y el ecuatoriano redobló la apuesta: "Yo la conozco muy bien, vamos cuando quieras". Hasta que Mirtha cambió de tema.

domingo, 22 de mayo de 2016

PASOS AMARILLOS

PRÓXIMOS PASOS DE MAURICIO MACRI Pacto de gobernabilidad con el PJ (sin Massa) y más asistencialismo/populismo Lunes 23/05, veto presidencial a la ley que el oficialismo llama Cepo Laboral, y los opositores bautizaron Antidespidos. ¿Y después qué? ¿Cómo enfrenta la Administración Macri un escenario donde pareciera converger el peronismo, hasta ahora tan desunido? ¿Cuánta conflictividad social se banca la Administración Macri, que afirma que no hay conflictividad social? El tema merece varias reflexiones en los diarios dominicales: Mauricio Macri. ¿Hay que prestar atención a lo que se dice o a lo que se hace? El presidente Mauricio Macri y los integrantes de su mesa chica estaban convencidos de que vetar la ley Cepo Laboral/Antidespidos no le significaría pagar costos políticos que comprometan la estabilidad del gobierno. También se decidió que hay que ponerle un límite al Frente Renovador, de Sergio Massa, interlocutor legislativo habitual de Cambiemos, a causa de las necesidades legislativas del oficialismo. Ellos cuestionan la ambigüedad de Massa y, además, gobernar le está costando carísimo a Macri: una millonada para los gobernadores, otra millonada para los intendentes, otra millonada para los sindicatos ¿y encima otra millonada para satisfacer a Massa? Eugenio Paillet, en el diario bahiense La Nueva Provincia afirma: "(...) Si en algún momento en el gobierno se analizó la posibilidad de apoyar el proyecto de Sergio Massa para, de paso, hacer más visible la derrota del FpV, allí estuvo Alfonso Prat Gay con números en la mano. Demostró que el capítulo de aliento a las Pymes que proponía incluir en el texto el tigrense suponía un costo fiscal de $ 20.000 millones, que comprometía seriamente el plan para bajar el déficit a 4,5% hacia fines de año. Se entrevió, además, la jugada: “Este muchacho (Massa) te invita a su fiestita pero te pasa el costo de la tarjeta”, dijo un ministro. (...)". Pero si todo es tan sencillo, ¿por qué aparece la idea de retomar el 'pacto de gobernabilidad' con el peronismo no kirchnerismo, y hasta con las organizaciones sociales del kirchnerismo? Y no es una cuestión solamente de la UCR, como integrante de Cambiemos. ¿O sí es una cuestión de la UCR, a espaldas de la 'mesa chica' de Macri, que no le teme al conflicto? ¿Acaso una iniciativa de la UCR porque la 'mesa chica' no entiende la política y, de paso, la UCR gana espacio en la jugada? Por lo tanto, es evidente que hay dudas y también cierta improvisación oficial acerca del rumbo político que permita contener la economía, hasta que ocurra la bonanza prometida, que requerirá un tiempo más largo del previsto inicialmente. Para introducir el 'pacto de gobernabilidad' hay que dejar en claro que el intento no se circunscribe a la política sino también a las organizaciones sociales donde prevalece el Mundo K. Guido Carelli Lynch cuenta en el diario Clarín: "(...) Entre mañana y pasado el Gobierno promete firmar los convenios específicos entre el ministerio del Interior, la Secretaría de Vivienda, el ministerio de Desarrollo Social y las intendencias para culminar 774 viviendas en Brown y 490 en Escobar, que darán trabajo a 2 mil cooperativistas. La misma mecánica llegará próximamente a otros municipios del Conurbano y a otras provincias. En el Gobierno ven a las organizaciones sociales como un dique de contención para mantener la paz social. Por eso, cancelaron la deuda pendiente que había dejado el gobierno anterior. El nuevo acuerdo con las cooperativas se gestará a través del Plan Argentina Trabaja, que ahora dirige Matías Kelly, ex director de la asociación de emprendedores sociales Ashoka. También, a través del Plan Comunitario Social, el mismo que utilizó el kirchnerismo con la Tupac de Milagro Sala y que ahora revisa la SIGEN. En el oficialismo prometen delegar l os acuerdos de las cooperativas a los institutos de vivienda provinciales para que éstos busquen cooperativas cercanas geográficamente a las obras. El acuerdo para construir y terminar viviendas no fue la única concesión del Gobierno a los reclamos de las organizaciones. Desde diciembre, se anunciaron bonos y aumentos para beneficiarios de AUH, jubilaciones mínimas y los programas Argentina Trabaja y Ellas Hacen. Los parches funcionaron y la política asistencialista del Gobierno reapareció cada vez que la tensión aumentó. “Para nosotros, las organizaciones son un termómetro”, explican algunos de los interlocutores gubernamentales. ¿Alcanza la construcción de viviendas y el aumento de los planes para contener la protesta social? “Parece poco, pero si sumás es bastante”, advierten los nexos del oficialismo. Se refierena los esfuerzos coordinados entre Nación, Provincia y Ciudad. “Saben que no pueden quemar todos los puentes”, señalan. (..."). Preocupación en la UCR sobre lo que vendrá si hay tensión permanente entre Mauricio Macri y el peronismo. En Mariano Spezzapria, del platense El Día, aparece el pacto de gobernabilidad: "Los radicales están preocupados. Saben que después del veto presidencial a la ley antidespidos, al gobierno del que forman parte le aguarda una cuesta empinada por transitar, tanto en el Congreso como en la relación con los sindicatos y las fuerzas políticas de oposición. Por eso, empezaron a definir una estrategia tendiente a buscar acuerdos estables de gobernabilidad. Hasta el momento, la Casa Rosada y sus referentes parlamentarios se han visto obligados a negociar ley por ley. Esto es, a conseguir el respaldo de algunos bloques opositores en el Senado y en la Cámara de Diputados para reunir a la mayoría necesaria para la sanción de una norma. Algunas veces los ayudó el massismo y otras el PJ tradicional, pero nunca los K ni la izquierda. En el caso de la emergencia laboral se verificó un abroquelamiento de los distintos sectores del peronismo a favor de los reclamos de todas las centrales obreras –las tres CGT y las dos CTA-, lo que dejó a la alianza gubernamental Cambiemos en notoria minoría legislativa. Allí comenzó a plasmarse un escenario en el que el gobierno no logró consensos ni impuso su voluntad política. La cúpula de la UCR se reunió con sigilo el último martes por la noche, un día antes de la sesión en Diputados, para analizar la situación. En la sede del Comité Nacional estuvieron entre otros el nuevo presidente del partido, José Corral, ministros del Gabinete como Julio Martínez (Defensa) y Oscar Aguad (Comunicaciones) y sobre todo, los influyentes Ernesto Sanz y “Coti” Nosiglia. La conclusión de la dirigencia radical fue que al oficialismo le hace falta sellar un acuerdo con el peronismo más ortodoxo –representado por Miguel Pichetto en el Senado y José Luis Gioja en Diputados- para evitar una dependencia del Frente Renovador massista y de fuerzas provinciales que van y vienen en su relación con el gobierno. Es decir, firmar un pacto de gobernabilidad. (...)". Joaquín Morales Solá retoma el tema del pacto de gobernabilidad pero le pega un varapalo a Sergio Massa, profundizando la idea anterior de que Cambiemos quiere quitarse al Frente Renovador de encima: "Miguel Pichetto y Ernesto Sanz, peronista uno y radical el otro, son amigos personales a pesar de que pocas veces están de acuerdo. Los dos fueron senadores y presidentes de sus bloques en los mismos años. Pichetto lo sigue siendo del determinante bloque de senadores peronistas. Sanz es ahora un asesor político de primer nivel de Mauricio Macri. Los dos se han vuelto a reunir en las últimas semanas para tratar de responder una pregunta: ¿es posible todavía un acuerdo de gobernabilidad entre el macrismo y el peronismo? El Gobierno venía diciendo que no a esos pactos porque prefería un combate directo con Cristina Kirchner. Sin embargo, en los últimos días también el macrismo, influido por Sanz y los radicales, se hace la misma pregunta. La respuesta no es rápida ni fácil. Requiere de condiciones que todavía no existen. (...) La pregunta que se hacen Pichetto y Sanz, y que da vueltas en la cabeza del Gobierno, es válida para suponer un destino con menos sorpresas. La respuesta tiene dos condiciones. Una: el conflicto irresuelto del Gobierno es que el peronismo está muy fragmentado y no sabe con quién acordar. La otra: el beneficio del Gobierno es que el peronismo está muy fragmentado, porque si estuviera unido Macri andaría saltando de trampa en trampa. Como conflicto y beneficio son productos del mismo hecho, el único recurso que queda al Gobierno es indagar dónde están las columnas más sólidas del peronismo. El peronismo tiene cuatro grandes franjas: la que lidera Sergio Massa; la conducción oficial del Partido Justicialista con José Luis Gioja y Daniel Scioli a la cabeza; los "pragmáticos", como se los llama a gobernadores e intendentes, y el cristinismo residual. Después de la ley vetada, Massa quedó en el peor de los mundos. Una semana bloqueó una sesión especial de la Diputados promovida por el peronismo pankirchnerista para tratar esa ley. Le hizo duras críticas a la letra del entonces proyecto. La semana siguiente votó con el peronismo pankirchnerista para aprobar esa misma ley. No tuvo otra salida: el bloque que lidera amenazaba con partirse en mil pedazos. Tampoco quedó bien con el Gobierno. Una semana lo ayudó; la semana siguiente lo acorraló. Hizo las dos cosas por el mismo asunto. En sus frecuentes charlas con funcionarios, Massa suele recurrir a un mismo argumento: "Si me acerco mucho a ustedes, ¿por qué la gente me votaría el año que viene?" Hace tres meses aseguraba que no sería candidato el año próximo. Massa es así. El Gobierno le desconfía porque lo considera un político pendiente de la última encuesta o del último consejo de sus diversos asesores. (...)". Muy interesante el relato de Eduardo van der Kooy, que seguramente no será del agrado del Mundo M por algunos recuerdos de imprevisiones y caprichos pesados pero es útil para evaluar lo que viene: "(...) el propio Presidente pecó de ingenuidad, tal vez, cuando escuchó algunas afirmaciones de Miguel Angel Pichetto, jefe del bloque del FpV, sobre el presunto laberinto que debería atravesar la norma que prohibía los despidos por seis meses antes de ser sancionada. Salió del Senado como una escupida. En Diputados terminó de consolidarse el desacople, cuyo saldo o consuelo favoreció al kirchnerismo de Cristina Fernández. Su proyecto para proteger en hipótesis la estabilidad del empleo tuvo vida por horas. Y colocó al macrismo y a Sergio Massa en una posición ingrata. Emilio Monzó, el titular de la Cámara, pareció quedar mareado ante tantas contramarchas. El Gobierno pretendió negociar primero un proyecto alternativo con el Frente Renovador que tampoco le convencía. Después prefirió que el veto cayera solamente sobre la iniciativa de los K. Al final fue también una iniciativa del FR, tras el giro acrobático de Massa. El veto terminó cayendo sobre casi toda la oposición. El armado de una red de protección llegó con demora. Rogelio Frigerio aceleró lo que pudo el acuerdo con la totalidad de los gobernadores –incluida la desbordada Alicia Kirchner– para reponerles en cuatro años un 15% de coparticipación. Fue en simultáneo con la votación en Diputados de la ley antidespidos. Un día después se reunió el Consejo del Salario que aumentó el mínimo, vital y móvil. Se estirará hasta fin de año a poco más de $ 8 mil. Los principales caciques sindicales lo bendijeron. Quizá sean gestos para prevenir el futuro. Pero lo hecho, hecho quedó. La inquietud medular de Macri radicaría en apaciguar la posible reacción gremial ante su veto. La CTA, de Pablo Micheli y Hugo Yasky, está fuera de su órbita. Le molestaría menos, aunque pueda alborotar la calle, que Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Antonio Caló. A ellos el macrismo les prometió saldar una deuda millonaria por las obras sociales. El camionero es el más temido del trío aunque diga estar en sendero de salida de la jefatura de su gremio poderoso. ¿Habrá sido por esa razón que el Presidente desistió de una intervención en la Asociación del Fútbol Argentino? ¿Habrá sido por el mismo motivo que piensa en Moyano para presidirla? Ahora debería lograr que el camionero y Marcelo Tinelli congenien una convivencia entre la AFA y una promocionada Superliga que alivie los fondos del Estado con el fútbol. Esa fórmula de mezclar todo con todo desnudaría imprevisión. Y cierta inclinación de Macri a pagar, a veces, más costos de los que debiera. Un trazado reiterado de su trayectoria política. Algunos de los hombres que lo acompañan hace años recordaron, a propósito, otros episodios. Por ejemplo, cuando resolvió nombrar como primer jefe de la Policía Metropolitana, pese a la resistencia de su entorno, al comisario Jorge Palacios. Había sido un hombre de su confianza en la seguridad en Boca. Recomendado además por la DEA estadounidense. Duró dos meses en su cargo. En el ínterin, se destapó la causa de las escuchas ilegales que tuvo procesado al propio Macri durante cinco años y medio. Lo sobreseyó luego de asumir el 10 de diciembre Sebastián Casanello, el juez de la ruta del dinero K. Palacios deberá afrontar el juicio oral y público el año que viene. (...)".

sábado, 21 de mayo de 2016

PANORAMA NACIONAL

PANORAMA NACIONAL. Panorama político nacional de los últimos siete días El veto como excepción y el veto como política Finalmente, en relación con las normas antidespidos, el oficialismo optó por una combinación curiosa: actuó para que en la Cámara de Diputados se consagrara el dictamen del kirchnerismo (que ya venía con la sanción del Senado) y una vez aprobada la ley por el Congreso, el Presidente Macri anunció el veto. Un penal atajado Aunque al costo actual de una incoherencia (facilitar pasivamente que la ley se aprobara) y al eventual de futuros problemas para aprobar leyes (el Presidente puede usar el veto, pero no abusar del recurso), la Casa Rosada cree que ha hecho buen negocio. Quería poner fin a un debate que lo dañaba pues ha mantenido en la agenda mediática los temas sociales en los que el gobierno se siente más vulnerable. Además, con su paradójica conducta legislativa le arrebató una victoria al massismo (visualizado como su principal adversario potencial para el comicio del año próximo) y de paso eludió el costo de las reformas en apoyo de las pymes que incluía el proyecto de los renovadores. Al gobierno no le importa demasiado la victoria circunstancial del kirchnerismo, el oficialismo no caracteriza a este sector como un riesgo político sino, más bien, como un instrumento que puede ayudar a desordenar, devaluar y dispersar al peronismo (de hecho, eso ya parece estar ocurriendo) En cuanto al veto, los asesores de Macri consideran que esa medida no sólo da buenas señales a los que evalúan invertir en el país, sino que reconforta a sus votantes y simpatizantes, que aguardaban un pezzo di bravura del Presidente, una demostración de fuerza ejercida sobre el peronismo en general y los sindicatos en particular. La hipótesis del vetador serial Podría tratarse de una ilusión óptica. Si bien Macri cuenta con las capacidades que ofrece la Presidente una sociedad mayoritariamente presidencialista, también debe tomarse en cuenta que la onda que llevó a la Casa Rosada al líder del Pro lo hizo proclamando como banderas la división y equilibrio de poderes y los pruritos institucionales. ¿En cuántas ocasiones puede el Ejecutivo saltearse la voluntad de un poder Legislativo en el que se encuentra en minoría? ¿Hasta qué punto puede desafiar a un movimiento sindical políticamente vinculado a las fuerzas que prevalecen en las Cámaras y en los gobiernos de provincias? Algunos consejeros de la Casa Rosada repentinamente decisionistas observan que la imagen de las organizaciones gremiales no es muy buena y analizan el éxito de opinión pública que momentáneamente alcanzó un año atrás Enrique Peña Nieto, el presidente de México, cuando enfrentó al poder sindical (en ese caso, del gremio docente). Elisa Carrió alienta a Macri a avanzar por ese camino de confrontación y amenaza emplear la recién votada ley de acceso a la información (tiene la media sanción de Diputados) para investigar los fondos de los gremios. Macri va con un a de cal y otra de arena. Dio su señal de firmeza con el veto y al mismo tiempo ha cerrado acuerdos con los gobernadores (renovadas promesas de devolución de fondos previsionales por los que las provincias litigan, de financiamiento barato y de obras), reunió al Consejo del Salario y elevó significativamente el salario mínimo se dispone a dar otras noticias estimulantes en materia social (por caso, el pago de deudas reclamadas por decenas de miles de jubilados) para recuperar iniciativa, aislar a los sectores más críticos y alejar la amenaza de paros y protestas mientras espera que se cumplan sus vaticinios de un segundo semestre con inflación en retirada, reactivación productiva y mejora del empleo. Oteando las urnas de 2017 En el horizonte se recortan las elecciones de medio término, sobre todo, las decisivas urnas bonaerenses de 2017. Los estrategas de Cambiemos, más allá de cuál sea el candidato interno que prefieran para encabezar la puja por los senadores que asigna la provincia de Buenos Aires, coinciden en que esos comicios determinarán la suerte del gobierno nacional durante la segunda mitad de su período y sus chances de conseguir la reelección en 2019. La derrota de Raúl Alfonsín en 1989 fue precedida por la victoria de Antonio Cafiero en la elección para gobernador bonaerense de 1987 y, antes aún, por la definición de la interna peronista en la de diputados de 1985, cuando la renovación triplicó los votos del justicialismo “oficial” y generó una nueva conducción unificada, adecuada a la etapa y legitimada en las urnas. Si se afirmara la idea de que Elisa Carrió será el año próximo la cabeza de la lista oficialista en la provincia (un deseo que ella sostiene con combativo fervor y que cuenta con respaldos dentro del oficialismo y en un arco de lo que Macri denominó “el círculo rojo”), ello implicaría que Cambiemos, impulsado por la física de la política, se decide por una polarización franca con el peronismo, postergando o descartando las invocaciones al diálogo y el acuerdo que todavía formulan muchos de sus propios exponentes, particularmente aquellos (líderes parlamentarios, gobierno de la provincia de Buenos Aires, por caso) que se encuentran en situaciones de debilidad numérica objetiva y, por un tiempo al menos, necesitan construir puentes más que dinamitarlos. Puede pensarse -hay quienes lo hacen- que Carrió es la representante de Cambiemos que expresa con más transparencia las ideas y estados de ánimo del electorado de esa coalición. Aún así, conviene recordar que Cambiemos pudo imponerse en octubre merced a una candidata de estilo dialoguista y contemporizador que atrajo votantes de otras simpatías ayudada, además, por la imagen devaluada e hirsuta de su principal contrincante, Aníbal Fernández. Jugar con fuego Más allá de quién termine representando al gobierno en la elección bonaerense del año próximo (Jorge Macri, del Pro, y Gustavo Posse, de la UCR, también tienen aspiraciones), el oficialismo especula con la probabilidad de una división del peronismo que le facilite el triunfo. Es casi una certeza que el peronismo concurrirá dividido: Sergio Massa es número puesto como candidato de la renovación (incluso, como parte de un frente más amplio y ambicioso, integrado por corrientes de centroizquierda que toman como referente a Margarita Stolbizer) y no va a resignar esa postulación. La pregunta es si sólo habrá otro postulante peronista (uno que se ubique bajo la sombrilla del PJ ) o si habrá más de uno. Daniel Scioli deshoja la margarita de su ambición y un número importante de intendentes corteja a Florencio Randazzo para que se postule. La situación tiene sus curiosidades: Scioli viene de ser derrotado como candidato a la presidencia y Randazzo no quiso ser candidato a gobernador (cargo al que bien pudo haber accedido, cerrándole la victoria a la señora Vidal y evitando la catastrófica caída de su propio partido). ¿Encogerán sus aspiraciones pasadas para pelear por una banca de senador? Sucede que también existe la posibilidad de que la señora de Kirchner se rinda ante el reclamo de sus fans y gire su nombre para la candidatura a senadora por Buenos Aires. No habría que incurrir en suspicacias: si lo hiciera sería menos en busca de fueros especiales que para refirmar su liderazgo en el peronismo más allá de sus seguidores incondicionales y, eventualmente, con la ilusión de de allanarse el camino a un regreso en las presidenciales de 2019. Basta mencionar esos tres nombres- Scioli, Randazo, CFK- para pensar en incompatibilidades. El oficialismo tiene buenos motivos para pensar con optimismo en un cuadro de división. Y, si la ex presidente es de la partida, en una estrategia de polarización donde ella juegue el papel que cumplió Aníbal Fernández el año último. Es razonable que la señora Carrió imagine con anhelo ese cuadro, donde ella jugaría el papel del Séptimo de Caballería. Podría conjeturarse que la hipótesis de una polarización de esa naturaleza aproximada se esconde, si no detrás del veto puntual de esta semana, sí de la idea de una política de vetos sucesivos y ausencia de acuerdos y compromisos entre el gobierno y la oposición. Un veto no hace verano -particularmente cuando atañe a una ley que ninguna fuerza ponderable está dispuesta a defender a capa y espada. Puede, incluso, dar un buen rédito ante los inversores. Una continuidad de vetos sería otra cosa. Revelaría un nuevo fracaso de la política, restauraría escenarios de confrontación, supondría nuevos problemas de gobernabilidad. Jorge Raventos

ESTRATEGIA

clip_image002 Una obligada y exitosa estrategia "Durante mucho tiempo fui todo lo que pude ... ahora soy todo lo que quiero". Arturo Pérez-Reverte La sanción de la ley que duplica las indemnizaciones laborales, elaborada por el ¿Frente para la Qué? en el Senado y aprobada sin cambios en Diputados, que necesitó de la concurrencia de los representantes de Cambiemos -votaron por el rechazo- para lograr el quorum para su tratamiento, marca un antes y un después en la actitud política del Gobierno, que dejó al Frente Renovador dividido y pegado al kirchnerismo más recalcitrante. Macri ha demostrado así que ha aprendido a jugar fuerte y que está decidido a ejercer el poder que le concedieron las urnas, y convalidan las encuestas, para llevar adelante una agenda positiva; ha comprendido que depende de la gente, y no de los políticos ni del mentado "círculo rojo". La ley fue vetada y la oposición no cuenta con los votos necesarios para la insistencia; con ello, esta estéril discusión, que ha insumido semanas enteras, ha concluido y todos podemos dedicarnos a las cosas importantes. Entre ellas, la media sanción que obtuvo en Diputados el proyecto de acceso a la información pública, un verdadero derecho humano, que seguramente recibirá algunos cambios "políticos" en el Senado, ya que los sindicatos no tienen interés alguno en que las famosas obras sociales sean obligadas a mostrar sus números reales; y digo "políticos" porque tampoco el Gobierno puede darse el lujo, al menos mientras el indispensable ajuste continúe, de rasguñar la sensible piel crematística de los líderes gremiales, capaces de complicar mucho la realidad en la calle. Basta con recordar que Alfonsín tuvo que soportar nada menos que trece huelgas generales durante su período, mientras que ahora no habrá ninguna reacción importante contra el veto mencionado más arriba. Aún con esas limitaciones, esta herramienta legal significa un enorme avance para la democracia "representativa" que, con Macri, ha dejado de ser "delegativa". Pero, sin duda, lo más trascendente será la declarada intención del Presidente de transparentar la gestión y, en función de ello, publicar en Internet todas y cada una de las licitaciones que se convoquen para obras públicas o adquisiciones, y las ofertas que se reciban en cada uno de los procesos. Naturalmente, ello permitirá que muchas empresas, incluidas pequeñas y medianas, puedan acceder a ellas y evitará la habitual cartelización. Si le sumamos los créditos de los organismos multilaterales para infraestructura, que han comenzado a llegar, seguramente el Gobierno logrará invertir la insólita "sensación de despidos" que dio excusa al ¿Frente para la Qué? y al massismo para presionarlo con la ley sancionada en la maratónica sesión del jueves a la madrugada. Sin dejar la esfera de competencia del Ejecutivo, y en otro orden de cosas, me pregunto por ejemplo qué pasó con el General (RE) César Milani y el enorme plexo de denuncias que lo debieran acorralar, tales como enriquecimiento ilícito, espionaje ilegal, violaciones de derechos humanos, etc., y con los equipos tecnológicos de última generación que había adquirido para los servicios de inteligencia del Ejército y que, según trascendidos, habrían desaparecido. Por lo demás, y aunque sean susceptibles de sospechas por su extemporaneidad, los dichos de la ex Fiscal Viviana Fein -vinculados al asesinato de su colega Alberto Nisman- han vuelto a poner al justamente cuestionado militar en el centro de la escena. También me interrogo acerca de la auditoría que el Consejo de la Magistratura dijo que llevaría adelante en los tribunales federales que tienen a su cargo las causas de corrupción porque creo que la impunidad, sobre todo de la familia Kirchner, estará reñida con la gobernabilidad; si la sociedad no percibe claramente que este mani pulite criollo ya es un proceso irreversible y que no se detendrá en el umbral de la casa de la propia Cristina, dejará de tener la sorprendente confianza en el futuro que acompaña hoy al Presidente Macri. Algunos trascendidos hablan de un proyecto de publicar, ya mismo, un completísimo y detallado inventario de los males que dejó el kirchnerismo; si se concretara, y me parece una idea excelente, esa demanda social elevará mucho su temperatura y hará que los jueces, ahora en defensa propia, avancen velozmente en las investigaciones y en los juicios orales y públicos que correspondan. Amado Guita-rrita Boudou es un caso emblemático: la sociedad se asombra de que aún no esté preso, ya que se ha comprobado que exprimió a una de las provincias más pobres (Formosa) para refinanciar su deuda pública, que permitió que sus jefes se quedaran con Ciccone, que inventó domicilios en médanos, que se enriqueció a la velocidad de la luz y que llegó al extremo de falsificar facturas de los hoteles y los servicios de traducción utilizados en sus viajes oficiales; es decir, no sólo robó las canillas sino que también lo hizo con los caños dentro de las paredes. Brasil sigue siendo el espejo en el que debemos mirarnos: el miércoles pasado, José Dirceu, nada menos que ex Ministro de la Casa Civil (Jefe de Gabinete) de Lula, resultó condenado a veintitrés años de prisión en la causa del "petrolão", la pena más grave dictada hasta ahora, que se suma a la que ya tenía -de diez años- en el proceso del "mensalão", que investigó el pago de sobornos a legisladores de la oposición para que votaran las leyes que pretendía el PT. De ese modo, las olas de la Justicia ya están mojando los pies del ex Presidente y de su sucesora, hoy suspendida en sus funciones. Allí no habrá barrera alguna para el avance de las investigaciones, básicamente porque la sociedad ya no lo permitirá, aunque sea consciente del precio que, en años de inestabilidad política y crisis económica, deberá pagar por la depuración moral del país. Porque, cuando se ha llegado a tales extremos de corrupción, que lucen en Brasil y aún más en Venezuela y en la Argentina como enquistadas garrapatas, sólo una profunda y cruenta cirugía puede extirparlas y evitar que la propia nación perezca por la permanente sangría de los recursos de la sociedad que la habita. Mauricio Macri ha dejado de ser lo que pudo, y ahora es lo que quiere; sólo nos resta esperar que la economía premie su esfuerzo, que será acompañado sin duda por la ciudadanía, si ésta percibe que los responsables de tantos males reciben el condigno castigo. Bs.As., 22 May 16 Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02 Cel. en Argentina (+54911) o (15) 4473 4003 Cel. en Brasil (+5521) 8128 7896 E.mail: ega1@avogadro.com.ar E.mail: ega1avogadro@gmail.com Site: www.avogadro.com.ar Blog: http://egavogadro.blogspot.com Skype: ega1avogadro

VETO CANTADO

“VETO CANTADO” Malú Kikuchi /21/5/2015) “Veto”, del latín vetare, significa prohibir, impedir. En Argentina es un derecho constitucional del presidente de la nación, artículo 83. Cuando los constituyentes de 1853 redactaban la Constitución Nacional, el formidable Juan María Gutiérrez insistió en el veto presidencial, alegando que en caso de conflicto de poderes, el ejecutivo y el legislativo, ambos debían ser fuertes y responsables. Desde entonces, el veto existe. Una vez que el ejecutivo veta una ley (tiene 10 días hábiles para hacerlo), el veto puede ser parcial o total. La ley vetada tiene la posibilidad de volver a la cámara de origen (en este caso, el senado), ser nuevamente votada, ahora por por las 2 terceras partes de la cámara, nominalmente y con fundamentos. De ahí pasa a la cámara revisora y se procede igual. Hay 10 días para la 1° votación. De no conseguir los votos necesarios, la ley cae y no se puede volver a tratar hasta pasado un año. Si la nueva votación es exitosa en las dos cámaras, la ley tiene vigencia y el ejecutivo debe aceptarla. El veto lo han ejercido todos los presidentes. Sólo contabilizamos los vetos a partir de 1983. Hay que contar el número de leyes promulgadas y también hay que tener en cuenta la composición de las cámaras, si los presidentes tienen mayorías absolutas o si deben negociar cada ley. Raúl Alfonsíin (1983-1989), 654 leyes, 37 vetos. Carlos Menem (1989-1999), 1548 leyes, 95 vetos. Fernando De la Rúa (1999-2001), 325 leyes, 26 vetos. Eduardo Duhalde (2002-2003), 181 leyes, 13 vetos. Néstor Kirchner (2003-2007), 600 leyes, 13 vetos. Cristina Fernández (2007-2011-2015), 909 leyes, 3 vetos. La presidente tenía mayorías absolutas en ambas cámaras. ¿Por qué este veto de Macri, con aviso previo a la ley, es tan comentado, cuando los demás vetos de otros presidentes, pasaron sin pena ni gloria? Con excepción de 2 de los vetos de Cristina, el de la ley de glaciares (votada por unanimidad en ambas cámaras) y el de la ley del 82% a los jubilados. Se supone que Macri puso en el debe y en el haber las consecuencias de su veto, y el haber le dio positivo. Dice Durán Barba: “¿la gente cree que una ley genera empleos?, NO. ¿La gente cree en la ley? NO. ¿La gente cree en los políticos? NO. El veto reafirma al presidente Macri y el congreso baja”. ¿Será así? En el caso de Macri es evidente que la gente quiere, necesita un presidente fuerte, que no se deje avasallar. El veto fue un acto político. La ley sancionada por el congreso también fue un deliberado acto político del FPV, una pulseado con el presidente. Macri sale bien parado de la pulseada. Esta ley del FPV, muy modificada en el senado, terminó siendo votada hasta por el FR, que tenía un mejor proyecto de ley, pero tuvo que apoyar el del FPV. El jueves a las 5,45 de la mañana, Massa dejó de ser el fiel de la balanza entre FPV y Cambiemos. Doble ganancia para Macri. Ya había tenido un triunfo anterior el miércoles 11/5, cuando consiguió, gracias a la habilidad de Emilio Monzó, presidente de la cámara de diputados, que el FPV no tuviera quórum para tratar la ley. Todo esto de parte de un gobierno acusado de no tener políticos. Y en realidad, el PRO no tiene políticos, tiene más gerentes que políticos. Pero pareciera que, o los argentinos están cansados de los políticos tradicionales, o el PRO con Rogelio Frigerio, Emilio Monzó y Mauricio Macri, tiene lo suficiente para manejarse. No es poco. Después de la demostración de fuerza de Macri, ahora deben venir las inversiones, eje central de sus políticas. Para eso vetó la ley. Ayudaría y mucho, si se bajara la inflación y se empezara a equilibrar el déficit. Quizás sea mucho pedir para un gobierno que todavía no cumplió los 6 meses en acción. Pero no es demasiado pedir para la gente que no llega a fin de mes y tiene, o debería tener, la costumbre de comer todos los días, y a veces, ¡hasta se compra remedios! Para la gente, nada es bastante rápido

AVATARES AMARILLOS

AVATARES DE LA ADMINISTRACIÓN MACRI Del Gorrión Supremo al ecolástico ecuatoriano 162 días de la Administración Macri, con éxitos y traspiés. Durante el fin de semana se festejará el fracaso de la oposición en imponer una emergencia laboral. Sin embargo, la coyuntura no debería provocar el menosprecio por lo estructural. Luego, ¿quién define la medida del triunfo? El tema es más complejo. Con la moral como bandera, Elisa Carrió intenta competir con Jaime Durán Barba, a quien llamó "demonio" y éste le respondió con su experiencia en Escolástica. por EDGAR MAINHARD No se encuentra en discusión ni la imagen positiva del presidente Mauricio Macri ni las dificultades que su gestión encuentra como herencia de los 12 años K. El Presidente sigue siendo el político más popular y los errores acumulados durante los años K fueron enormes. Pero esa realidad no cierre el debate. Los interrogantes se refieren a si es necesario pagar tanto costo político-socioeconómico durante la estabilización o si es posible reducirlo. Aquí algunos apuntes que aporten al debate. 1. Antes de su doctorado en Derecho y su doctorado en Historia y su maestría en Sociología, el ecuatoriano Jaime Rolando Durán Barba fue licenciado en Filosofía Escolástica, estudio que incluye las corrientes teológicas, y del que egresó agnóstico. Pero la Escolástica también es un método de trabajo intelectual: todo pensamiento debe someterse a una estructura esquemática del discurso que debe exponerse a refutaciones. Sin embargo, han resultado pobres hasta ahora sus argumentos acerca de que Mauricio Macri es fortalecido por el veto al proyecto que unos llaman Cepo Laboral y otros Ley Antidespidos. Es cierto que hasta Cristina Fernández de Kirchner se opuso en su momento a una iniciativa sindical semejante. También lo es que los líderes gremiales utilizaron esa idea que tanto apoyó el kirchnerismo legislativo para sentarse a negociar con Macri. Pero no es cierto que las inquietudes vinculadas al empleo no se encuentran entre las principales preocupaciones de los trabajadores formales, cuentapropistas y trabajadores informales. Y tampoco es verdad que habrá respuestas satisfactorias a sus interrogantes durante el 2do. semestre de 2016. Por lo tanto queda el interrogante acerca de si Cambiemos no pudo dar una batalla más eficiente sobre la cuestión del empleo antes que oponerse de plano al proyecto que emergió del Senado. En especial cuando dentro de Cambiemos es motivo de debate el incumplimiento de los empresarios -a quienes se dice proteger con el veto de la legislación- de sus compromisos con la oportunidad que representa el presidente Macri. Luego, a nadie puede escaparle que la iniciativa sindical prosperó en el Senado, que fue la cámara legislativa de inicio del proyecto, porque el Ejecutivo no estaba honrando compromisos previos con los gobernadores que influyen sobre los senadores. El vínculo fue vuelto a atar el mismo miércoles 18/05 cuando comenzaba a sesionar la Cámara de Diputados con el Cepo Laboral/Ley Antidespidos entre los temas a tratar. Es decir que pudo haberse evitado el inicio de toda la polémica. Algo más: se rechazó de plano negociar con Massa un proyecto pro-pymes separado del texto ríspido. Unos podrían afirmar que los $ 50.000 millones de costo fiscal que supone atender a las iniciativas que expuso el Frente Renovador es mucho dinero cuando hay una promesa de ajuste fiscal. Pero otros podrían afirmar que no es tanto dinero para una Administración que se ha comprometido bien poco hasta ahora con el ajuste fiscal, y le hubiese permitido a Macri arrebatarle al Frente Renovador una bandera que Massa seguirá enarbolando en el futuro, tal como ya se podrá comprobar en el curso de las próximas semanas. 2. Desde el inicio del debate sobre el Cepo Laboral/Ley Antidespidos, la Administración Macri afirmó que, de perder la votación en el Legislativo, impulsaría el veto presidencial y se fundamentó en privado que la pérdida posible del empleo no era una cuestión que preocupara al elector de Cambiemos sino al elector o de Cristina Fernández de Kirchner o de Daniel Scioli, que hoy día se considera un universo del 25%. El argumento es contradictorio con el inicio anticipado del año 2017 propuesto por la propia fuerza política gobernante, y que tendrá un capítulo decisivo en Provincia de Buenos Aires. El tema irrumpió a través del Frente Renovador, cuando Sergio Massa -presionado por sus contertulios- tuvo que poner un plazo límite a su apoyo condicional al gobierno de Cambiemos. Luego, Massa lo ratificó en diálogos privados, que nunca son privados, en los que deslizó su interés en que lo acompañara en su lista la diputada nacional Margarita Stolbizer. En el oficialismo, la prisa excesiva fue responsabilidad de Elisa Carrió, una dirigente política que repite su error una y otra vez: inicia su ofensiva con anticipación, período durante el cual obtiene una positiva medición en las encuestas de opinión, y luego comienza a caer a medida que se acerca la fecha del comicio y se acelera la campaña. Carrió, una dirigente de la Provincia de Chaco vinculada a la UCR, se reconvirtió en Ciudad de Buenos Aires como fundadora de sus propios partidos políticos, y ahora intenta una experiencia en Provincia de Buenos Aires. Su arranque apresurado a su vez arrastró al alcalde de Vicente López y presidente del Grupo Bapro, Jorge Macri, quien también quiere ser senador nacional por el mayor distrito electoral argentino. Jorge Macri comete un error al tomar nota por anticipado de la postulación de Carrió, con quien nunca podría compartir la oferta electoral (Carrió menosprecia al primo del Presidente) porque lo convierte en un blanco tanto de las verdades como de las fábulas de la diputada nacional. Pero si aparece ya el proselitista tema electoral 2017, Cambiemos no puede estar especulando con los votantes posibles propios vs. los del Frente para la Victoria porque esa restricción no le suma. Es suficiente con fundamentar el veto de Macri en la autoridad presidencial para sostener sus convicciones. Tampoco le sumará interrogarse si el Operativo Clamor que parece iniciar el Frente para la Victoria para conseguir que el papa Francisco incluya a la Argentina en su agenda 2017 goza de algún guiño del Vaticano, tal como si el pontífice fuese una bandera K. En ese caso es un problema de los allegados al clérigo quien, si deseara entablar una negociación definida con el Presidente tiene un embajador argentino en el Vaticano que fue estudiante suyo (es muy sugestivo que quienes se dicen 'voceros' del Papa insistan en público que es un error del Presidente no entablar una relación directa con Francisco, comparándolo con Cristina Fernández de Kirchner). 3. En los 162 días iniciales de Macri Presidente aparece como una limitación la capacidad de 'operación política' de la Administración. Hasta ahora carece de personeros que avalen y respeten sus interlocutores. Es evidente que Rogelio Frigerio está improvisado como ministro del Interior, y aún para las especulaciones dentro de Cambiemos sobre modificaciones (improbables) en el gabinete Frigerio sigue siendo un economista. La política y la negociación indispensable tampoco es la especialidad del jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña. Ningún integrante de la llamada 'mesa chica' presidencial podría desempeñar esa tarea que el PRO menospreció en el pasado, agitando la gestión como contrapeso cuando, en verdad, no son opciones alternativas sino complementarias, ni son opuestas sino con ciertas coincidencias. La ausencia del 'operador político' -un rol que bien podría desempeñar Ernesto Sanz, pero él prefiere interesarse en las cuestiones domésticas del Ejecutivo Nacional y, en todo caso, ser un consultor del Presidente durante los 4 días que permanece visible- incrementa el protagonismo de Elisa Carrió, avalada por su condición de también cofundadora de Cambiemos. En el caso de Carrió, quien mejor podrían comprender la situación son los 'fans' de la serie de HBO, "Game of Thrones" o "Juego de Tronos", la preferida de la ex Presidente de la Nación. En la trama de la ficción hay una suerte de sacerdote cuyo cargo es Septón Supremo y es considerado un representante de los dioses pero habitualmente manipulado por los gobernantes. De pronto hay un nuevo Septón Supremo, que escapa de control, es ascendido a la categoría de Gorrión Supremo y pone en jaque tanto a sus aliados como a sus mandantes, en nombre de una cruzada moral que le es encomendada. Jonathan Pryce, el actor que hace de 'Gorrión Supremo' no se parece físicamente a Elisa Carrió, pero puede utilizarse la analogía entre el personaje y la realidad argentina. Carrió ha logrado presionar a la Administración Macri autotitulándose 'conciencia moral', y todavía no está definida ni la autonomía ni el límite del concepto. La mayoría del PRO teme a Carrió pero confían en que Macri pueda contenerla, repitiendo el procedimiento que ellos esperan del Presidente para con su ministro de Energía, Juan José Aranguren, el otro 'outsider' de la Administración. 4. En la Administración Macri persiste una extraordinaria necesidad de Cristina Fernández de Kircher como contracara, en especial para licuar a Massa y otros. Esta dependencia lleva hasta a necesitarla como candidata a senadora nacional por Provincia de Buenos Aires en 2017, con la excusa de que ella necesitará fueros, que luego hasta se negociarían, tal como fue el reciente caso de Julio De Vido, en ocasión de bloquear la negociación posible entre el Frente para la Victoria y el Frente Renovador por el Cepo Laboral/Ley Antidespidos. Se ignora si Cristina cometería la torpeza de aceptar el desafío que irá incrementando Cambiemos durante las próximas semanas. De aceptar, ella enviaría otro mensaje contradictorio acerca de su legado porque cuando era Presidente promovía a las nuevas generaciones K mientras que, de aceptar, las lideraría hacia una derrota segura. En el mejor de los casos, la Era Macri no es el tiempo propicio para que los K ensayen un regreso porque, más allá del Presidente y su grupo político, hay una sociedad que, en forma mayoritaria, apoya la alternancia, y sufría de un hartazgo K. Además de Cristina, la Administración Macri precisa que repunte la actividad económica, que será la verdadero barómetro electoral en 2017. Sin duda que el año 2016 ya se encuentra perdido a los efectos de la ejecución de inversiones directas privadas, que llevan un plazo que excede el 2do. semestre para su análisis y ejecución. Los meses que vienen, que serán excluyentes del capítulo antiinflacionario y el blanqueo de capitales, apuntan a definir la agenda de negocios 2017. El Presidente ha sido aconsejado que comience a hablar más del año próximo que del próximo semestre, para darse un plazo más prudente que el explicitado ante las urgencias del comienzo. 5. Hay quienes afirman que 2016 terminará con más gasto público, más déficit fiscal y más inflación que 2015. El gran debate será acerca de cómo quedan las expectativas para 2017. La Administración Macri imagina, por ejemplo, que con una inflación mensual de 2% durante el 2do. semestre, demostrará que se cumplen sus promesas de descenso de la variación de precios. En cuanto al déficit fiscal, los colaboradores de Alfonso Prat-Gay subrayan los dichos del flamante canciller brasilero José Serra acerca de que en recesión no se prioriza reducir el desequilibrio del Tesoro, un enfoque heterodoxo que no goza de unanimidad ni en la Argentina ni en Brasil. Los críticos de Prat-Gay afirman que, luego del acuerdo financiero externo con los acreedores, él se quedó sin agenda porque delegó todos los esfuerzos de estabilización en los otros ministros del gabinete económico y, en especial, en el presidente del Banco Central. Los defensores de Prat-Gay le atribuyen mucho trabajo presente, junto al jefe tributario Alberto Abad, en el diseño del próximo blanqueo de capitales, y en la elaboración del proyecto de Presupuesto 2017 que prometen ingresar en tiempo y forma al Legislativo. Pero es evidente que los debates internos en la Administración Macri acerca de la performance de la tarea de gobierno incluyen 2 conceptos: > "relanzamiento" y > "reordenamiento". Acerca del "relanzamiento" hay un debate sobre rotaciones de ministros, antes que cambios de ministros, ya que Macri no es partidario de los despidos, al menos en de sus colaboradores. La gran excusa para las rotaciones sería que o Susana Malcorra sea elegida próxima secretaria general de Naciones Unidas o Malcorra pida licencia para enfocarse en esa tarea (desde ya, un imposible). Acerca del "reordenamiento", hay algunas carencias en la gestión de información y de tareas, responsabilidad primaria de Marcos Peña. El caso más notable fue la sorpresa gubernamental cuando la multinacional Monsanto anunció su "decepción" con la Administración Macri y la ejecución de sanciones. Nada de esto por ahora amenaza a Macri porque hay una férrea voluntad de la mayoría de los ciudadanos de apoyar la expectativa de éxito. Luego, la vapuleada comunicación gubernamental no es un problema, todo lo contrario, hasta podría considerarse exitosa la tarea de Peña al respecto. El problema se encuentra en la gestión, tarea que Macri le delega por completo. 6. ¿Tiene algún sentido que el Presidente empeñe su autoridad y prestigio en imponer su modelo de negocio para la Asociación del Fútbol Argentino? ¿Ha dejado de ser, en los hechos, el presidente de Boca Juniors que ambicionaba erosionar a Julio Grondona para reenfocar la AFA? (Deberían tomarlo en cuenta quienes dudan que Daniel Angelici sea una extensión de Macri)A menudo la política es comandada por los imprevistos, y aventuras como las del fútbol son escenarios propicios para los imprevistos. Por ejemplo, siempre puede aparecer un Carlos Bianchi que realice un desplante en público a la autoridad, una situación que le provocó más de 1 año de terapia al entonces jefe de Boca Juniors, hoy Presidente de todos.

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