¿In crescendo?
Disculpada desde el progresismo cultural, envalentonada desde la inercia legislativa y apañada, casi atizada, desde esa laxitud pavorosa y familiar de tantos jueces cobardes, nuestra delincuencia de calle, hasta ayer una deriva individualista de marginados e idiotas morales va convirtiéndose poco a poco en cofradía, en ritualidad de monstruos organizados, en gangsterismo y en mafia.
Otra más. Asaltar, robar y matar no basta ya. Hay que hacerse respetar, hay que erigirse en casta, hay que estipular castigos, honrar a los caídos "en servicio" y vengarse de aquellos que osen defenderse de sus verdugos.
Hay que perseguirlos si salvaron sus vidas en primera instancia y rematarlos, como implacablemente persigue y remata una casta impune a quienes discutan su derecho a todo.
Convaleciente aún, diezmado por las balas y anegado en lágrimas por no saber si su hijo se recuperará, Baby Etchecopar debe enfrentar a estas horas una nueva amenaza de parte de rateros sin ley devenidos gángsters: "Mataste a uno de los nuestros. Lo van a pagar vos y los tuyos". No es el primero al que esto le ocurre, sólo es el más famoso.
Que nos quieran matar y nos tengamos que defender a tiros ya no es el final de un día escalofriante sino el principio de otros muchos días de miedo. Le llaman "revictimización", y a los peleles del progresismo les parece un fenómeno sociológico "interesantísimo". ¿Para usted lo es?
viernes, 23 de marzo de 2012
CRECEN
¿In crescendo?
Disculpada desde el progresismo cultural, envalentonada desde la inercia legislativa y apañada, casi atizada, desde esa laxitud pavorosa y familiar de tantos jueces cobardes, nuestra delincuencia de calle, hasta ayer una deriva individualista de marginados e idiotas morales va convirtiéndose poco a poco en cofradía, en ritualidad de monstruos organizados, en gangsterismo y en mafia.
Otra más. Asaltar, robar y matar no basta ya. Hay que hacerse respetar, hay que erigirse en casta, hay que estipular castigos, honrar a los caídos "en servicio" y vengarse de aquellos que osen defenderse de sus verdugos.
Hay que perseguirlos si salvaron sus vidas en primera instancia y rematarlos, como implacablemente persigue y remata una casta impune a quienes discutan su derecho a todo.
Convaleciente aún, diezmado por las balas y anegado en lágrimas por no saber si su hijo se recuperará, Baby Etchecopar debe enfrentar a estas horas una nueva amenaza de parte de rateros sin ley devenidos gángsters: "Mataste a uno de los nuestros. Lo van a pagar vos y los tuyos". No es el primero al que esto le ocurre, sólo es el más famoso.
Que nos quieran matar y nos tengamos que defender a tiros ya no es el final de un día escalofriante sino el principio de otros muchos días de miedo. Le llaman "revictimización", y a los peleles del progresismo les parece un fenómeno sociológico "interesantísimo". ¿Para usted lo es?
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